miércoles, 30 de septiembre de 2009

mascaras

1º Introducción

“La máscara es una de las manifestaciones culturales y artísticas más universales. La máscara, la otra cara, la otra identidad o representación, ha sido usada desde el Paleolítico por la mayoría de los grupos humanos como disfraz que oculta o revela la identidad de quien la usa. Existe una enorme variedad de máscaras. Desde las trágicas griegas, las italianas, las japonesas del teatro, las máscaras usadas en danzas indonesias, africanas y tibetanas, las máscaras de los sacrificios aztecas, las de los indios norteamericanos de la costa Oeste o las máscaras esqueleto del día de todos los muertos mexicanos etc. Las máscaras son el único objeto que el hombre ha podido ponerse encima haciéndolo parte de su cuerpo, permitiéndole expresar con toda su imaginación, un ritual, una ceremonia, una boda, un cumpleaños, la entrada en la pubertad, el cambio de las estaciones, la muerte o incluso la vida después de la muerte. Una máscara es una cobertura de la cara, que quien la usa comunica una identidad diferente a la propia; también puede ser como un retrato o una pantalla protectora para la cara. Hay innumerables variedades en sus diseños, simples y complicados, simples o móviles. Los mascareros seleccionan los materiales naturales disponibles en su medio entre los que destaca la madera pero también se emplean fibras naturales vegetales, hueso, obsidiana, metales y piedras diversas, pieles, plumas, conchas y más moderadamente papel maché, tela, plástico o cartón. La forma de las máscaras proceden normalmente de la naturaleza: principalmente son zoomorfas o antropomorfas. Para el tamaño, toma muy en cuenta las medidas humanas, puesto que el que las usas debe sentirse lo más cómodo posible. A veces la forma es una réplica de los rasgos naturales y otras muestra una labor de abstracción artística: un ejemplo paradigmático es el de las máscaras africanas que tanto influyeron en el cubismo de Picasso”.


2º Idea y Objetivos

Mi intención es volver al estilo primitivismo. Realizar una escultura de espacios encerrados, compactos, “primitivos”. En el arte moderno se reconoce sobre todo debido el uso de artefactos (máscaras, esculturas, objetos rituales).
Pensé en la máscara humana, la mirada y las expresiones. Vi infinidad de conquavidades y resaltes de los que decían mucho. La boca contaba algo, los ángulos de las mejillas, las diferentes tipos de barbillas y así también, las frentes, narices, pelo y orejas. La inmensidad de combinaciones como caras anchas o elegantes y en conjunto todas las personalidades que puede adoptar un solo rostro.
Me encontré con las máscaras africanas donde su principal característica es la frontalidad, es decir, que las figuras están dispuestas alrededor de un eje vertical y miran hacia delante. Por supuesto, hay excepciones, pero las piezas asimétricas africanas, son poco comunes. A causa de su frontalidad las esculturas se fotografían o dibujan con gran frecuencia de frente.

Los escultores africanos muestran una variedad de estilos que abarcan desde el naturalismo hasta la estilización más abstracta. El terreno más traicionero de todos, no obstante, es el espíritu o la expresión de la escultura.

Los artistas africanos trabajan de manera directa, sin bocetos preliminares, tienen una notable visión del producto acabado desde el momento de hacer el primer corte. El arte africano tiene un gran atractivo. Esto es debido, a la ruptura con el naturalismo con el arte occidental. La mascara en conjunto está dirigida al espíritu, no al espectador. También es verdad que las máscaras y las figuras estaban hechas con la intención de ser parecidas a un sujeto vivo. Para nosotros las caras de estas esculturas parecen no diferenciadas y sin expresión, pero para los artistas que las habían creado dicen que el sentimiento se muestra por la boca de la talla.
De hecho la boca es la parte más viva de la cara africana.
También, los criterios de belleza son la simetría respecto a los ejes verticales, junto con el equilibrio, el ritmo y la armonía entre las varias masas, superficies y líneas, criterios que nosotros los apreciamos de manera intuitiva.



3º Descripción conceptual

La máscara puede parecer muy simple y fácil de hacer, pero detrás hay una destreza manual que no admite imitaciones. Cada objeto ha sido diseñado para un ritual determinado.
En este sentido el arte se desarrolla muy lentamente, dentro de los límites de utilidad ritual. La tradición de las máscaras, viene desde las regiones más inexploradas de África, hasta las islas de Micronesia o las tribus de esquimales de Alaska. Están basadas en creencias religiosas derivadas del animismo (veneración por los espíritus de los antepasados).
En culturas tribales, las máscaras se usaban para dos funciones fundamentales: las mágicas y las Iúdicas (disfraz en carnavales, teatro y otras fiestas). En el primer caso contribuyen a contactar con poderes espirituales, de protección contra las fuerzas desconocidas del universo, curaciones, catalizar purgaciones, exorcismos, curaciones y mediaciones varias entre la comunidad y las fuerzas ocultas. Por eso, generalmente las máscaras eran veneradas, temidas y respetadas no sólo por su valor estético sino también por su valor espiritual.
En usos mágicos la máscara interviene de forma fundamental por el cambio de identidad que produce para entrar en comunicación con el espíritu representado. Los chamanes fueron los primeros conocedores y expositores de esa realidad interna hoy conocida como psique. Eran útiles no sólo para influir en la naturaleza, convocando lluvia, curando enfermedades, venciendo al enemigo o consiguiendo amistades, etc., sino también funcionaban hacia adentro, tocando y despertando los niveles más profundos de la espiritualidad humana. En las culturas especialmente supersticiosas, donde las máscaras de seres sobrenaturales tenían un papel importante, la imagen creada imponía restricciones en su elaboración y rituales para su.
Según esas creencias, la persona que usa la máscara se encuentra en asociación directa con el espíritu, por lo que corre el riesgo de ser afectado por él, motivo por el que debe protegerse y manifestar su respeto. Por otro lado, sin su actuación, sus posturas y los pasos de la danza, el espíritu de la máscara quedaría sin la fuerza vital completa. Así al usar la máscara, se produce una pérdida de personalidad y la adquisición de una nueva, manifestada en el estado de trance. Se entra en comunicación con otro mundo y se transforma en un ser diferente, poderoso y fuerte con una influencia y poder inusitado, se purifica y obtiene energía vital.
No obstante es verdad que una gran cantidad de arte africano tiene un propósito religioso, a pesar de que incluso en el campo de la escritura religiosa hay una gran variedad de prácticas. Es usual que el acto de tallar esté rodeado de ritos, puesto que el árbol que proporciona la madera por lo general se considera la casa de un espíritu que necesita ser apaciguado. En el caso de esculturas que van a ser la casa para un espíritu, como las máscaras y las figuras de antepasados.
Una máscara que oculta a un ser o a sí mismo. Lo más curioso es que la máscara puede ser tangible o no. La gente se enmascara adoptando otra personalidad o no. Personas que cambian según se rodean. Y solo se desprenden de ellas cuando están a solas y solo unos pocos pueden conocerlo de verdad. Así somos queramos o no. Porque en esta sociedad la apariencia lo es todo.
La gente puede decir que muchas personas son falsas, porque se enmascaran. Llegan a ser malas personas, no demostrando sus verdaderas intenciones, cambian de aptitud, son arrogantes, avariciosas, etc. Yo creo que en realidad no existen personas falsas, si no que se solo se les ve una parte de su personalidad. Esto depende si ellas mismas, o por el contrario no saben actuar de otro modo o por el simple hecho de que se lo impongan. En realidad todos somos iguales, todos tenemos los mismos defectos solo que a unos se les nota más que a otros. Quien en su vida no ha sido egoísta, avaricioso, despreocupado. Por lo cual todos llevamos máscaras en un determinado momento de nuestra vida.

En definitiva, las máscaras siempre han sido usadas como un agente ritual de transformación. Cambiamos de máscaras para poder subsistir en la sociedad. Cambiamos de apariencia para parecerse a otra persona.


4º Autores de referencia

Gilliam Wearning utiliza las máscaras en una de sus obras para tapar el rostro de ciertas personas para que no se les reconozcan. El motivo es porque estos personajes desvelan al mundo sus “traumas”. No se mucho de esta autora, tampoco sé porque decidió ponerles máscaras, pero a mi parecer, creo que lo que hizo fue eliminas una de las máscaras a esa gente, posiblemente la de los secretos y en cambio se pusieron la del valor.
Alberto Schomer, es otro artista, en concreto de fotografía. En su libro de “Enmascaramientos” busca la esencia pura del hombre. Cuenta la historia de cuando fue al festival de Venecia. Se ve rodeado de mucha gente enmascarada pero en realidad el que lleva la máscara es él. Este autor no solo ve el enmascaramiento en el sentido humano sino que también se acerca al plano personal y social. “Unas calles vacías donde la sociedad ya eran un enmascaramiento de la misma vida. Y como sombras, andando hombres sin figuras, sin rostros, […] Y allí, con la vibración y la pintura, empezaba este mundo irreal de fantasmas que, si se mira bien es la réplica del mundo real que ocultan o, si se quiere, el mundo donde vivimos tiene tan horribles o bellas máscaras como aquél”.



Bibliografía

Máscaras de madera, J. Enrique Peraza, boletín de información técnica Nº 227.

Arte africano, Frank Willett. Ediciones Destino. Barcelona 2000

Alberto Schomer, Enmascaramiento, Máscaras de Venecia.

Gilliam Wearning. Sus obras.

domingo, 24 de mayo de 2009

martes, 24 de marzo de 2009

lunes, 23 de marzo de 2009

sábado, 21 de marzo de 2009

SIMBIOSIS ENTRE EL HOMBRE Y LA MÁQUINA

1. Introducción


-Breve descripción del proyecto.
-Objetivos generales del proyecto.

Mi nueva propuesta es la de representar una simbiosis entre el hombre y la máquina. Esta nueva idea proviene al descubrir que actualmente estamos conectados de múltiples maneras con sistemas electrónicos. Solo hay que repasar, en lo que nos rodea, para encontrar el teléfono móvil, un ordenador de mano o la agenda electrónica, pero también encontramos sistemas de localización por satélite o diferentes maneras de recibir, reproducir y almacenar música. Podemos añadir a la lista las tarjetas magnéticas que nos identifican y nos abren las puertas y los cajeros automáticos. Y sin olvidar los objetos comienzan a introducirse en el cuerpo humano mezclando la naturaleza humana con conexiones mecánicas o informáticas por la medicina.

Ya no me interesa representar tanto el movimiento en sí, como en un principio, pero es algo a lo que tengo que recurrir, puesto que sigo con la intención de introducirme en el mundo de la biónica. Pero lo que tengo claro es que no voy a hacer un robot ni tampoco meterme en el debate de quien tendrá el poder, si el hombre ó la máquina.

A partir de aquí, me surge una tercera elección: si nos quitaran toda la tecnología, la mayoría de nosotros nos moriríamos de hambre. Y como es algo ya aceptado por la sociedad, he decidido unirme al enemigo. No quiero decir que las máquinas sean nuestros enemigos, todo lo contrario, pero sí es necesario el pensar en una unión pacífica y amigable entre los seres humanos y las máquinas para nuestro provecho mutuo.

La representación del hombre biónico inicial me planteó un problema bastante grande. Sí podía representar a la máquina, pero no al hombre en si, ya que no podría conseguir músculos naturales, huesos, tendones, etc.

Por este motivo decidí crear esa simbiosis. Donde a partir del hombre, representada mediante un esquema del hombre, donde dentro se desarrollaría una máquina haciendo alusión al cuerpo humano mediante los órganos vitales y que a su vez la “máquina” contuviera otro tipo de vida, animales o plantas, que dependieran de ésta y íntimamente relacionada con la vida del hombre. Por lo cual se crea un ciclo de vida en el que la eliminación de un solo componente repercutiría en la vida del hombre o en nuestras vidas.

Se partirá de un armazón de metal, de cuerpo entero. Dentro se le instalará las máquinas necesarias para reproducir la circulación sanguínea, la ventilación de los pulmones, el movimiento de un brazo y demás mecanismos que se le pueda introducir.

Todo esto me recuerda la película Blade Runner y la del Hombre Bicentenario pero al revés. En esta última el protagonista quería convertirse en humano y nosotros queremos seguir viviendo a base de implantes artificiales. Creo que la literatura y las películas de ciencia ficción no se equivocaban a la creación de robots autosuficientes o por lo menos intentan que sea a sí.

La imagen de Sebastián removiendo ojos fabricados en laboratorio, escenas de Blade Runner.
















Laboratorio donde está fabricando la cara. Hombre Bicentenario.














Otra pregunta que me hago: ¿hasta donde llegaremos? Si nos ceñimos a lo que existe en este momento, la mayoría de nosotros no encontraremos objeciones en muchas de las aplicaciones médicas que se proponen y que, desde luego, pueden representar una mejora en la salud o el bienestar de las personas. Y otros dirán que se viola el respeto de la dignidad humana y al cuerpo humano que es perjudicial para los individuos o para la sociedad.



2. De dónde partimos. -Descripción del contexto.

La Cibernética es la ciencia que se ocupa de los sistemas de control y de comunicación en las personas y en las máquinas, aprendiendo y aprovechando todos sus aspectos y mecanismos. El comienzo de la cibernética se creó en el año 1942. La alianza de diferentes ciencias como la mecánica, electrónica, medicina, física y química, han creado una nueva disciplina llamada Biónica. La cual busca imitar y curar enfermedades y deficiencias físicas. Sí se une a la robótica se crean funciones de forma automática. Todo esto ha conducido al surgimiento de los Cyborg, organismos Bio-mecanicos que buscan imitar la naturaleza humana.[1]

La biónica empezó desde el principio de la historia del ser humano, con la creación de herramientas o de artefactos que ayudaban al ser humano. Uno de los grandes creadores de todos los tiempos Leonardo Da Vinci, se inspiró en diversos mecanismos naturales para llevar acabo sus símiles artificiales, como un aeroplano, que tiene mucha similitud con las alas de un murciélago.

En la actualidad existen muchos inventos modernos que están inspirados en modelos biológicos, el velcro (las cintas que usamos para sujetar las ropas o zapatos) el cual está basado en aquellas plantas que se adhieren a las ropas por medio de ganchillos , o tenemos el caso del radar que se inspira en los murciélagos para no chocar en la oscuridad , o el traje de cuerpo completo de los nadadores de competición, el cual disminuye la fricción con el agua y que es muy parecido a la piel de los delfines.[2]

En el campo de la medicina la biónica significa la sustitución de órganos o miembros por versiones mecánicas. Los implantes biónicos se diferencian de las meras prótesis porque imitan la función original fielmente e incluso la superan.



Decenas de miles de personas en España llevan marcapasos cada vez más sofisticados con los que se trata de conseguir que el corazón lata con el ritmo adecuado. Más de 3.000 personas en España llevan implantes cocleares que corrigen sorderas mediante un dispositivo electrónico que transforma el sonido en corrientes eléctricas que estimulan el nervio auditivo.

Se ha aprobado un sistema de estimulación basado en un electrodo que se introduce en el cerebro y que puede servir para limitar los efectos de enfermedades como el Parkinson. El desarrollo de nuevos tipos de prótesis de partes del cuerpo humano como brazos o piernas.




Se ha demostrado, por ejemplo, que se puede conectar el sistema nervioso de un individuo con una mano artificial a través de un ordenador y controlar su movimiento e incluso recibir sensaciones a través del sistema. También se está trabajando en sistemas en los que se capten imágenes electrónicamente y se transmitan al nervio óptico. Se han aprobado sistemas de radiofrecuencia que, implantados bajo la piel, permiten identificar una persona y tener acceso a una historia clínica o a efectuar un pago. Sistemas parecidos se utilizan para la identificación de animales de compañía y se están extendiendo a los animales de granja. Existen brazaletes que permiten localizar a personas y que en algunos países se han aprobado como una alternativa a la encarcelación. Se proponen sistemas parecidos implantados en el cuerpo para localizar a personas que se encuentran en riesgo de secuestro o

que están en peligro de extraviarse.


Las objeciones a los sistemas de identificación tampoco pueden parecer obvias. De hecho, en bares de moda en Barcelona y Rotterdam se ofrece un chip implantado en el cuerpo como un privilegio VIP que permite reconocer al cliente y evitar el uso de dinero o de tarjeta de crédito.[3]




La naturaleza es un inmenso laboratorio donde se crean continuamente nuevos prototipos; seguramente lo más difícil será saber observarlas e interpretarlas. Es probable que la biónica, antes de que se desarrolle del todo, pasara por diferentes estados donde se implicaran la biología y la electrónica. Pues que no nos sorprenda ver montajes que contuvieran órganos originarios del mundo animal, unidos entre sí mediante componentes electrónicos.

Sin duda, vivimos en una época en la que los hombres y maquinas vivimos en una simbiosis permanente, en la cual las maquinas cada vez intentan parecerse más al hombre y el hombre a las maquinas. Hoy ha cambiado la vida misma, las formas de conocer y hasta relacionarse. Estas tecnologías invaden todas las artes de la comunicación y de la información.


-Referentes conceptuales.



TECNOLIBERACIÓN Ya somos cyborgs

Descripción:

Microensayos sobre la tecnoliberación. Entre otros: ¿Somos ya cyborgs?, ¿Existirá Matrix? Neuromante y nuestra realidad, La reinvención del cuerpo, Hibridaciones en la cultura digital y La singularidad de los videojuegos.



Comentario:

“En cualquier caso, mientras se suceden estos debates y sesudas reflexiones, y sin que apenas nadie parezca advertirlo, unos y otros estamos transformándonos por las nuevas realidades y las nuevas maneras de sentir, percibir y vivir. Incluso, como afirma Donna Haraway, es posible que estrictamente hablando, muchos de nosotros seamos ya cyborgs, organismos híbridos de carne y técnica que no necesitamos tener permanentemente incorporados en nuestros cuerpos algún implante artificial para estar hermanados con la tecnología, así que ¿por qué no preguntarnos cómo es eso de ser cyborg y sus consecuencias? Aunque no cambiemos de “forma”, ¿no lo hacen nuestras vidas? ¿No estamos experimentando, casi sin ser conscientes de ello, una auténtica e íntima metamorfosis?”[4]


Estos pequeños Microensayos refleja muy bien la manera de vivir actualmente, pero no dice como poder arreglar muchos de los problemas que aquí se plantean. Al capítulo: ¿Somos ya cyborgs? me ha hecho pensar que actualmente la mayoría no nos damos cuenta de que cada vez mas nos aislamos y nos comportamos como autómatas, no podemos prescindir de un ordenador o de un móvil. Por eso yo propongo que la mejor manera de no llegar a ese estado, es saber donde esta el problema y cuando surgió, así poder retroceder y hacer que se desvíe por otro camino menos perjudicial para nosotros, sin llegar a erradicarlo porque también es de reconocer que sus ventajas las tienen.



"Un Mundo Feliz"

Descripción:

En este libro visionario escrito en 1932, Aldous Huxley imagina una sociedad que utilizaría la genética y el clonaje para el condicionamiento y el control de los individuos.

En esta sociedad futurista, todos los niños son concebidos en probetas. Ellos son genéticamente condicionados para pertenecer a una de las 5 categorías de población. De la más inteligente a la más estúpida: les Alpha (la elite), los Betas (los ejecutantes), los Gammas (los empleados subalternos), los Deltas y los Epsilones (destinados a trabajos arduos).

"Un mundo feliz" describe también lo que seria una dictadura perfecta que tendría la apariencia de una democracia, una cárcel sin muros en el cual los prisioneros no soñarían con evadirse. Un sistema de esclavitud donde, gracias al sistema de consumo y el entretenimiento, los esclavos "tendrían el amor de su servitud".


Comentario:

El libro me pareció muy interesante. Nos da a entender de que no solamente cuando nos pasa algo importante y nos alegramos debemos de ponernos felices, siempre debemos recordar eso y de que nadie tiene derecho a robarnos nuestras ideas ni apoderarse de nuestras decisiones. Se refleja en nuestra sociedad de manera alarmante y bastante pesimista. Siendo la televisión (nuestro soma actual) y de los medios de comunicación en general, el problema que lo único que hacen es embrutecernos y colocar una venda en nuestros ojos. Nos da a entender los avances de una sociedad, futurista, idealista y hasta perfeccionista donde todo es reinado por unos mensajes introducidos en el sueño. En este libro entendí sobre las aceptaciones así como el amor que si sus religiones se lo evitaban lo tenían que cumplir, y no como ahora de que en el amor nadie manda y nosotros tenemos nuestras decisiones y aceptaciones y debemos de ser felices a pesar de todo.

Es un libro que te pone a pensar y te queda la pregunta de ¿podría llegar a ser a si nuestro futuro? Se me hace extraordinario que fue escrito hace mucho tiempo y sirve el libro para darnos cuenta de lo que en realidad interesa y lo que en verdad seria un mundo feliz siempre y cuando tengamos que sacrificar el arte, la ciencia, la literatura y la filosofía a costa de un progreso muy avanzado. Digamos que sería nuestro futuro si no somos capaces de cambiar nuestra visión de las cosas y nuestra relación con las máquinas.


3. Propuesta. Descripción del proyecto. -Desde el punto de vista conceptual. Motivaciones, finalidad.


Muchos utilizamos las máquinas como objetos y conscientemente afirmamos esto, pero aplicamos sobre ellas nuestras sensaciones y emociones y prejuicios, simplemente por los datos que contienen, el uso que les damos, los hábitos que tenemos con ellas. Como si la relación que tuviéramos con las máquinas, de modo no reconocido pero sí evidente, una especie de halo místico. Así las tratamos como jardines o acuarios (les ponemos adornos, les hablamos a veces), sospechamos de ellas (muchos no negarán cierta sensación de misterio cuando hacen algo que nos sorprende, como apagarse solas). De alguna manera las incorporamos en nuestro mundo, que no es un mundo de objetos, sino de experiencias.

Las máquinas no son malas o buenas, fatales o simpáticas. Tomar un taladro o una sierra eléctrica para convertirlos en armas de la tortura es un efecto que finalmente genera un temor hacia las máquinas. Un temor que solo es culpable el hombre. No es el efecto de usar una máquina y convertirla en un monstruo, en algo perjudicial, porque lo que se convierte en monstruo es nuestra cabeza no el arma. La maquina no fue creada con ese fin somos nosotros que la sacamos de su contexto. ¿Somos nosotros los culpables?

El problema está en el contexto de utilización de la tecnología, que se rige por la relación entre oferta-demanda, cuando debería regirse por la relación necesidad-valor. ¿Qué quiere decir esto? La tecnología es una extensión del hombre que lo modifica, al permitirle realizar lo que antes sólo soñaba. Pero el peligro es dejar de soñar, dejar de imaginar lo mejor. Si no gustan los videos, probablemente queramos más de lo mismo, perjudicándonos para no hacernos crecer, sólo nos alimentamos del mismo tema: videos. Terminaremos encerrándonos en nuestro limitado yo, que no creció. Viviremos en un mundo sin consistencia, donde sólo se puede ser una persona, un individuo, solo un cuerpo de estímulos y respuestas. Posiblemente llegaremos al olvido de que el ser humano crea las tecnologías para seguir preguntando: ¿quién soy y adonde voy?

Esto pasa porque el ser humano actúa por lo que cree, no por lo que sabe, resulta esperpéntico que sabiéndolo se llame a si mismo racional.
Esto nos pasa por dejar en manos de otros los asuntos propios, cobardes es lo que somos, dejamos la formación de nuestros hijos en manos de ordenadores, su educción sexual y sobre drogas en manos de anuncios de la televisión e internet y hacemos esto por confiar y mirar para otro lado, por pereza, pudor o por estar ocupados en asuntos mas importantes, como su hubiese algún asunto mas importante que los hijos. Luego nos quejamos del resultado.
Nacer llorando, crecer comiendo, aprender equivocándose, sufrir sarampión, cansancio o mal de amores, reproducirnos y a partir de ese momento vivir con el corazón fuera del cuerpo, y caducar, que es la forma que tiene la vida de renovarse dejar sitio a los nuevos y evolucionar adaptándose a los cambios, para no morir.

Seamos lógicos y no dejemos la conservación y el mantenimiento de nuestro mundo en manos de máquinas que no saben pensar ni razonar. Solo nuestros actos serán los que moverán la montaña. Os recomiendo este vídeo http://www.youtube.com/watch?v=YDRId6QmNTA para que intentéis disfrutar más de la vida y no estéis todo el día delante de un ordenador, con la televisión, con el reproductor de música, móvil, etc.

En definitiva, hay que educar mejor sobre los beneficios y contraindicaciones de la tecnología. Debemos llegar a buen puerto, no debe se llegar a ser nuestro centro de atención, debemos conseguir una simbiosis perfecta entre el hombre y las máquinas para no llegar a convertirnos en autómatas nosotros también y dejar de ser seres humanos.








6. Bibliografía específica.


http://axxon.com.ar/indice.php?clavemenu=tecnologia&orden=tema

www.monografias.com/trabajos/cibernetica/cibernetica.shtml

es.wikipedia.org/wiki/Biónica

TECNOLIBERACIÓN Ya somos cyborgs. Cosmodelia. http://www.lulu.com/content/728202

Un Mundo Feliz. Aldous Huxley.





[1] www.monografias.com/trabajos/cibernetica/cibernetica.shtml

[2] es.wikipedia.org/wiki/Biónica

[3] http://axxon.com.ar/indice.php?clavemenu=tecnologia&orden=tema

[4] TECNOLIBERACIÓN Ya somos cyborgs. Cosmodelia. Pag:17.