1º Introducción
“La máscara es una de las manifestaciones culturales y artísticas más universales. La máscara, la otra cara, la otra identidad o representación, ha sido usada desde el Paleolítico por la mayoría de los grupos humanos como disfraz que oculta o revela la identidad de quien la usa. Existe una enorme variedad de máscaras. Desde las trágicas griegas, las italianas, las japonesas del teatro, las máscaras usadas en danzas indonesias, africanas y tibetanas, las máscaras de los sacrificios aztecas, las de los indios norteamericanos de la costa Oeste o las máscaras esqueleto del día de todos los muertos mexicanos etc. Las máscaras son el único objeto que el hombre ha podido ponerse encima haciéndolo parte de su cuerpo, permitiéndole expresar con toda su imaginación, un ritual, una ceremonia, una boda, un cumpleaños, la entrada en la pubertad, el cambio de las estaciones, la muerte o incluso la vida después de la muerte. Una máscara es una cobertura de la cara, que quien la usa comunica una identidad diferente a la propia; también puede ser como un retrato o una pantalla protectora para la cara. Hay innumerables variedades en sus diseños, simples y complicados, simples o móviles. Los mascareros seleccionan los materiales naturales disponibles en su medio entre los que destaca la madera pero también se emplean fibras naturales vegetales, hueso, obsidiana, metales y piedras diversas, pieles, plumas, conchas y más moderadamente papel maché, tela, plástico o cartón. La forma de las máscaras proceden normalmente de la naturaleza: principalmente son zoomorfas o antropomorfas. Para el tamaño, toma muy en cuenta las medidas humanas, puesto que el que las usas debe sentirse lo más cómodo posible. A veces la forma es una réplica de los rasgos naturales y otras muestra una labor de abstracción artística: un ejemplo paradigmático es el de las máscaras africanas que tanto influyeron en el cubismo de Picasso”.
2º Idea y Objetivos
Mi intención es volver al estilo primitivismo. Realizar una escultura de espacios encerrados, compactos, “primitivos”. En el arte moderno se reconoce sobre todo debido el uso de artefactos (máscaras, esculturas, objetos rituales).
Pensé en la máscara humana, la mirada y las expresiones. Vi infinidad de conquavidades y resaltes de los que decían mucho. La boca contaba algo, los ángulos de las mejillas, las diferentes tipos de barbillas y así también, las frentes, narices, pelo y orejas. La inmensidad de combinaciones como caras anchas o elegantes y en conjunto todas las personalidades que puede adoptar un solo rostro.
Me encontré con las máscaras africanas donde su principal característica es la frontalidad, es decir, que las figuras están dispuestas alrededor de un eje vertical y miran hacia delante. Por supuesto, hay excepciones, pero las piezas asimétricas africanas, son poco comunes. A causa de su frontalidad las esculturas se fotografían o dibujan con gran frecuencia de frente.
Los escultores africanos muestran una variedad de estilos que abarcan desde el naturalismo hasta la estilización más abstracta. El terreno más traicionero de todos, no obstante, es el espíritu o la expresión de la escultura.
Los artistas africanos trabajan de manera directa, sin bocetos preliminares, tienen una notable visión del producto acabado desde el momento de hacer el primer corte. El arte africano tiene un gran atractivo. Esto es debido, a la ruptura con el naturalismo con el arte occidental. La mascara en conjunto está dirigida al espíritu, no al espectador. También es verdad que las máscaras y las figuras estaban hechas con la intención de ser parecidas a un sujeto vivo. Para nosotros las caras de estas esculturas parecen no diferenciadas y sin expresión, pero para los artistas que las habían creado dicen que el sentimiento se muestra por la boca de la talla.
De hecho la boca es la parte más viva de la cara africana.
También, los criterios de belleza son la simetría respecto a los ejes verticales, junto con el equilibrio, el ritmo y la armonía entre las varias masas, superficies y líneas, criterios que nosotros los apreciamos de manera intuitiva.
3º Descripción conceptual
La máscara puede parecer muy simple y fácil de hacer, pero detrás hay una destreza manual que no admite imitaciones. Cada objeto ha sido diseñado para un ritual determinado.
En este sentido el arte se desarrolla muy lentamente, dentro de los límites de utilidad ritual. La tradición de las máscaras, viene desde las regiones más inexploradas de África, hasta las islas de Micronesia o las tribus de esquimales de Alaska. Están basadas en creencias religiosas derivadas del animismo (veneración por los espíritus de los antepasados).
En culturas tribales, las máscaras se usaban para dos funciones fundamentales: las mágicas y las Iúdicas (disfraz en carnavales, teatro y otras fiestas). En el primer caso contribuyen a contactar con poderes espirituales, de protección contra las fuerzas desconocidas del universo, curaciones, catalizar purgaciones, exorcismos, curaciones y mediaciones varias entre la comunidad y las fuerzas ocultas. Por eso, generalmente las máscaras eran veneradas, temidas y respetadas no sólo por su valor estético sino también por su valor espiritual.
En usos mágicos la máscara interviene de forma fundamental por el cambio de identidad que produce para entrar en comunicación con el espíritu representado. Los chamanes fueron los primeros conocedores y expositores de esa realidad interna hoy conocida como psique. Eran útiles no sólo para influir en la naturaleza, convocando lluvia, curando enfermedades, venciendo al enemigo o consiguiendo amistades, etc., sino también funcionaban hacia adentro, tocando y despertando los niveles más profundos de la espiritualidad humana. En las culturas especialmente supersticiosas, donde las máscaras de seres sobrenaturales tenían un papel importante, la imagen creada imponía restricciones en su elaboración y rituales para su.
Según esas creencias, la persona que usa la máscara se encuentra en asociación directa con el espíritu, por lo que corre el riesgo de ser afectado por él, motivo por el que debe protegerse y manifestar su respeto. Por otro lado, sin su actuación, sus posturas y los pasos de la danza, el espíritu de la máscara quedaría sin la fuerza vital completa. Así al usar la máscara, se produce una pérdida de personalidad y la adquisición de una nueva, manifestada en el estado de trance. Se entra en comunicación con otro mundo y se transforma en un ser diferente, poderoso y fuerte con una influencia y poder inusitado, se purifica y obtiene energía vital.
No obstante es verdad que una gran cantidad de arte africano tiene un propósito religioso, a pesar de que incluso en el campo de la escritura religiosa hay una gran variedad de prácticas. Es usual que el acto de tallar esté rodeado de ritos, puesto que el árbol que proporciona la madera por lo general se considera la casa de un espíritu que necesita ser apaciguado. En el caso de esculturas que van a ser la casa para un espíritu, como las máscaras y las figuras de antepasados.
Una máscara que oculta a un ser o a sí mismo. Lo más curioso es que la máscara puede ser tangible o no. La gente se enmascara adoptando otra personalidad o no. Personas que cambian según se rodean. Y solo se desprenden de ellas cuando están a solas y solo unos pocos pueden conocerlo de verdad. Así somos queramos o no. Porque en esta sociedad la apariencia lo es todo.
La gente puede decir que muchas personas son falsas, porque se enmascaran. Llegan a ser malas personas, no demostrando sus verdaderas intenciones, cambian de aptitud, son arrogantes, avariciosas, etc. Yo creo que en realidad no existen personas falsas, si no que se solo se les ve una parte de su personalidad. Esto depende si ellas mismas, o por el contrario no saben actuar de otro modo o por el simple hecho de que se lo impongan. En realidad todos somos iguales, todos tenemos los mismos defectos solo que a unos se les nota más que a otros. Quien en su vida no ha sido egoísta, avaricioso, despreocupado. Por lo cual todos llevamos máscaras en un determinado momento de nuestra vida.
En definitiva, las máscaras siempre han sido usadas como un agente ritual de transformación. Cambiamos de máscaras para poder subsistir en la sociedad. Cambiamos de apariencia para parecerse a otra persona.
4º Autores de referencia
Gilliam Wearning utiliza las máscaras en una de sus obras para tapar el rostro de ciertas personas para que no se les reconozcan. El motivo es porque estos personajes desvelan al mundo sus “traumas”. No se mucho de esta autora, tampoco sé porque decidió ponerles máscaras, pero a mi parecer, creo que lo que hizo fue eliminas una de las máscaras a esa gente, posiblemente la de los secretos y en cambio se pusieron la del valor.
Alberto Schomer, es otro artista, en concreto de fotografía. En su libro de “Enmascaramientos” busca la esencia pura del hombre. Cuenta la historia de cuando fue al festival de Venecia. Se ve rodeado de mucha gente enmascarada pero en realidad el que lleva la máscara es él. Este autor no solo ve el enmascaramiento en el sentido humano sino que también se acerca al plano personal y social. “Unas calles vacías donde la sociedad ya eran un enmascaramiento de la misma vida. Y como sombras, andando hombres sin figuras, sin rostros, […] Y allí, con la vibración y la pintura, empezaba este mundo irreal de fantasmas que, si se mira bien es la réplica del mundo real que ocultan o, si se quiere, el mundo donde vivimos tiene tan horribles o bellas máscaras como aquél”.
Bibliografía
Máscaras de madera, J. Enrique Peraza, boletín de información técnica Nº 227.
Arte africano, Frank Willett. Ediciones Destino. Barcelona 2000
Alberto Schomer, Enmascaramiento, Máscaras de Venecia.
Gilliam Wearning. Sus obras.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
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